Esta crónica se publicó en cencos.org el 11 de mayo de 2018.

¿Dónde están?

¿Cómo están?

¿Cuándo van a volver?

Con estas preguntas en la cabeza llegaron Margarita, María y Beatriz, esta mañana, al Monumento a la Madre, con rumbo al Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México. Pero su camino fue mucho más largo, vienen desde Puebla, Chihuahua y Veracruz. Caminan incompletas: andan buscando a sus hijos.

Este 10 de mayo, cuando en México se celebra el Día de la Madre, ellas no tienen nada que festejar: sus sus hijos se encuentran desaparecidos y hasta el día de hoy no saben nada de ellos. Por eso se unieron, como miles de personas más, a la séptima Marcha de la Dignidad Nacional, una manifestación integrada primordialmente por mujeres, en la que denuncian que el Estado mexicano les ha fallado no sólo en brindar seguridad y protección a sus seres queridos, sino por la inoperancia de las instituciones al momento de buscarlos y procurar verdad y justicia.

En la manifestación de este año participaron 29 colectivos de familias que buscan a hijos, hijas, hermanos, sobrinas y padres, quienes forman parte de las más de 34 mil personas desaparecidas, según cifras oficiales registradas en el más reciente corte –de enero de este año– del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED).

A las diez de la mañana comenzaron a caminar las manifestantes, y media hora después ya se encontraban en la glorieta del Ángel, un monumento emblemático para las y los mexicanos que se ha convertido en el punto de reunión para denunciar injusticias, violaciones a los derechos humanos y la impunidad que reina en el país; y que hoy se tapizó de decenas de fotografías, carteles y fichas de personas desaparecidas. “¿Has visto a Ángel de Jesús?”, “Ayúdanos a encontrarlo”, “Recompensa a quien dé información de Minerva”, se leía.

Con la voz y el alma desgarrados, las madres que viajaron desde diferentes entidades de la República Mexicana, reclamaron a las autoridades –particularmente a los mandatarios que encabezaron la presente y la pasada administración– que a raíz de la fallida estrategia de seguridad les ha dado un vuelco la vida. Denunciaron: que los gobiernos no han hecho nada para detener la impunidad, la corrupción y la guerra contra el narcotráfico; que han solapado desapariciones forzadas de manera sistemática; que han desfalcado a los estados; que han intentado negar que la desaparición es una problemática generalizada a la que no escapa ninguna entidad.

“Aquí estamos las madres mexicanas haciendo el reclamo… este baño de sangre no quedará impune”, dijo Yolanda Morán al leer el pronunciamiento de las familias.

Las madres compartieron también el difícil camino que se han visto forzadas a atravesar al tener a un familiar desaparecido: han tocado, pateado y derribado puertas; han luchado contra la indiferencia e ineficacia de las instituciones; han carecido de investigaciones exitosas; han visto la colusión de funcionarios con miembros del crimen organizado y han palpado la soledad y el desamparo de las autoridades, esas que debían acompañarlas.

“Ante la incapacidad y corrupción de las autoridades nos hemos tenido que convertir en abogadas, policías investigadoras, peritos forenses, rastreadoras de fosas clandestinas e incluso en legisladoras para conformar leyes y protocolos que nos sirvan de herramienta en la búsqueda e identificación de nuestros seres amados desaparecidos”, denunció en su pronunciamiento el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, integrado por más de 50 colectivos de familiares de personas desaparecidas, provenientes de 18 entidades federativas y por tres países de Centroamérica.

En la concentración en el Ángel de la Independencia también dijeron que pese al dolor –o, más bien, por ese dolor a cuestas– no se van a dar por vencidas. “Lo queremos todo –dijeron– una patria justa, segura y garante de los derechos humanos”.

Exigieron, de nueva cuenta, la implementación efectiva de la Ley General de Desaparición Forzada y Desaparición por Particulares, así como del Sistema Nacional de Búsqueda, ambos con la participación de las familias; que se garantice una Fiscalía Autónoma que les permita el acceso a la justicia; una evaluación efectiva al trabajo fallido del ejército mexicano en la procuración de seguridad pública en los últimos doce años; que se reconozca, proteja y garantice la presunción de vida, personalidad jurídica y los derechos de las personas desaparecidas y de sus familias.

Y también enviaron un mensaje a aquellos y aquellas que son buscados: “Hijo, hija, escucha: tu madre está en la lucha”.

“Nunca bajaremos los brazos”

“A mi hijo le digo que resista, que su madre desde el primer momento lo busca y no se va a cansar hasta que dios le dé el último respiro. Que tengo mucha fe, mucha esperanza. Y le digo que dios lo bendiga donde quiera que esté, y le digo que su madre es muy valiente y muy fuerte y que también va a resistir. Que lo va a buscar hasta el último día”. María del Rosario busca a su hijo Mario desde el 2 de julio de 2010, cuando fue desaparecido en Torreón, a la edad de 24 años.

“Mi hijo sabe que lo amo y que lo estoy esperando con los brazos abiertos. Siempre lo he de estar esperando, y él lo sabe. Donde quiera que esté, le pido a dios que él esté bien, y que el día y el tiempo que dios decida está su familia esperándolo”. Beatriz busca a su hijo Manuel desde el 29 de diciembre de 2016, cuando fue desaparecido en Jalisco.

“Es un dolor inmenso. No tenemos nada que celebrar. Aunque tengamos más hijos, son los motivos de la vida y no desisto de buscarlo, lo voy a buscar hasta el fin del mundo. (Le diría) que lo amo con toda el alma, que lo espero, él sabe dónde estoy; le diría que lo quiero, que lo extraño mucho”. Josefina busca a su hijo Félix desde el 21 de abril de 2017, cuando fue desaparecido en Veracruz.

“Si llegara a escuchar este mensaje, donde quiera que se encuentre, le pido a dios que le dé fuerza, salud y paciencia; no descansaré hasta encontrarlo, así como se lo llevaron vivo, vivo lo quiero, a mi hijo y a todos sus compañeros. No nos vamos a rendir hasta encontrarlos y saber dónde están, seguiremos exigiendo al gobierno mexicano que los regresen con vida”. Cristina busca a su hijo Benjamín, desde el 26 de septiembre de 2016, cuando fue desaparecido en Iguala.